La guerra de los contenidos
Internet destruye al intermediario. Es una de esas ideas tan repetidas en la última década que ya parece que no tiene significado. Nada más lejos de la realidad para los “creadores de contenido”.
Internet aparece y se convierte en tres nanosegundos en un mecanismo de publicación de contenidos que permite que tus contenidos puedan verlos millones de personas en todo el mundo.
Y allí llegamos nosotros, los “creadores de contenido”. Cualquier persona con un mínimo de creatividad que decide poner patas arriba el orden de las cosas, decide crear y no ser un mero consumidor de contenidos. ¡Tú mismo!.

Pero claro, no todo es pan creciendo de los árboles y vino manando de las fuentes. Todo proceso creativo no parte de la nada, coges un poco de humor de los Monty Python por aquí, un poco del suspense de Hitchcock por allá y al final surge algo que no tiene nada que ver con lo que tenías pensado copiar y que es llamado originalidad.
Desgraciadamente, copiar o coger algo prestado con derechos de autor para “crear algo nuevo” no está bien visto por los grandes de las industrias de contenidos, lo que establece una frontera marcada a fuego entre los contenidos creados por y para ganar dinero y los demás. ¡Comienza la batalla!
Esta frontera, como todo límite que en realidad no existe, la cruzamos todos los días sin necesidad de pateras. Unas veces por grandes, (Telecinco, la 2, la Sexta sin el permiso explícito de FrikiTV han emitido escenas de nuestros capítulos), y otras veces por pequeños (Vader no es precisamente un personaje creado por nosotros).
Nuestra actitud está clara, salir en la tele ha conseguido que nuestras madres por fin estén orgullosas de nosotr@s y no nos echen de casa hasta los 40. La actitud de los grandes es cortar todas las cabezas que sobresalgan.
Es lógico, ellos son grandes, abusones, tienen dinero, abogados, secretarias de dirección buenorras y grandes producciones que cuestan un riñon que deben recuperar con un buen pellizco más. Y ese, es su punto débil. No son libres, están atados de manos, no pueden arriesgarse a perder dinero. Deben crear PRODUCTOS que gusten a todo el mundo para ganar la mayor cantidad de dinero posible.
Por otra parte, los pequeños somos libres. Sin dinero, sin abogados y, sobre todo, sin secretarias de dirección buenorras, pero gozamos de libertad para hacer contenidos como queremos hacerlos. Nuestra libertad sólo es cortada en dos direcciones: Los contenidos con derechos de autor de los grandes y nuestros propios gustos.
¿Quién ganará esta guerra?. Está claro: Chuck Norris



Mentes, como neuronas, trabajando conectadas entre si para crear algo más de lo que son ellas solas.
Septiembre 2nd, 2008 at 7:18 pm
Excelente articulo, como siempre caballeros XD
:D… Sigan asi 
Septiembre 3rd, 2008 at 8:46 am
[...] es la segunda entrada de la trilogía del contenido. En la primera entrada, “La guerra de los contenidos” hablábamos acerca de la confrontación entre los medios tradicionales y los nuevos creadores en [...]
Septiembre 5th, 2008 at 9:05 am
[...] es la tercera entrada de la trilogía del contenido. En la primera entrada, “La guerra de los contenidos” hablábamos acerca de la confrontación entre los medios tradicionales y los nuevos creadores en [...]